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Con Diplomacia Sanitaria, Colombia logró acceso de 18 productos agropecuarios en 10 países en 2020

El 2020 fue el año en el que el país aumentó sus exportaciones de productos agropecuarios en 6,9%, a un total de 7.873 millones de dólares, a pesar de las dificultades que trajo consigo la pandemia del covid-19, tanto para la producción como para la exportación de alimentos.

En este logro es importante destacar la labor del Ministerio de Agricultura de Colombia, que con la Diplomacia Sanitaria, iniciativa del Presidente Iván Duque, ha logrado que más productos colombianos lleguen a los mercados internacionales.

El año pasado, se logró el acceso sanitario de 18 productos agropecuarios (siete productos agrícolas y 11 pecuarios) con destino a 10 países.

Entre los productos y países están:

• Piña fruto fresco: Uruguay
• Aves adultas y demás aves no comerciales: Aruba
• Tripas saladas bovinas: Uruguay
• Semillas de cannabis: Perú, Uruguay y Reino Unido
• Juguetes masticables para mascotas de origen bovino y/o porcino: Costa Rica
• Grano desaponificado de quinua: México
• Suero fetal bovino: Brasil
• Carne porcina: Ghana
• Cálculos biliares de bovino: Brasil
• Bovinos en pie para reproducción: Brasil
• Despojos bovinos: Uruguay
• Papaya: Perú
• Porcinos para reproducción: Brasil
• Suero fetal bovino: Paraguay
• Larvas de camarón: Costa Rica

De la misma manera, durante los primeros 14 meses de la administración del Presidente Duque se abrieron 11 mercados para diversos productos agropecuarios como el aguacate Hass, guanábana, arroz, carne bovina y lima ácida Tahití, entre otros.

Esta es una tarea entre el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, conjuntamente con la Cancillería y las representaciones diplomáticas de Colombia en el exterior, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, ProColombia y las autoridades sanitarias del país, ICA e Invima.

Según información del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), los pasos para lograr la admisibilidad de un producto son dinámicos y dependen de los procedimientos y la normatividad de los países importadores.

La entidad, a través del procedimiento de gestión internacional, adelanta las actuaciones necesarias para facilitar los procesos de negociación sanitaria para la apertura de nuevos mercados.

Para esto, los interesados deben presentar al ICA una solicitud de exportación. Con este insumo, el Instituto emite una comunicación oficial a la autoridad sanitaria del país importador manifestando el interés de acceso sanitario del producto.

A partir de ese momento se inicia todo el proceso de gestión, que incluye el diligenciamiento de cuestionarios técnicos para el inicio del análisis e identificación de riesgos; el desarrollo de visitas de verificación en los lugares de producción, plantas empacadoras, plantas de tratamiento, plantas de beneficio, y la negociación entre países para el establecimiento de requisitos sanitarios o fitosanitarios que permitan la exportación del producto al mercado del país de interés.

Como resultado de la negociación se acuerdan los requisitos sanitarios o fitosanitarios, los cuales quedan oficializados a través de la firma de un protocolo, un plan de trabajo, una resolución o una comunicación oficial, y son publicados en los sistemas de información de requisitos de importación de los diferentes países y en el Sistema de Información Sanitaria para Importación y Exportación de Productos Agrícolas y Pecuarios (Sispap) del ICA.

WWF hace un llamado a los gobiernos de la región para aumentar la ambición climática y la protección de la naturaleza hacia una recuperación justa, verde y resiliente

Bajo la presidencia de Barbados y con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), hoy comienza el XXII Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe. Este espacio es una oportunidad para discutir temas como el rol de la naturaleza y la restauración de ecosistemas, la economía circular, la reducción de la contaminación y la acción climática en una recuperación sostenible. Desde WWF celebramos la intención de abordar estos desafíos que resultan prioritarios no sólo para la región, sino para el mundo, y manifestamos todo nuestro apoyo para la implementación de los compromisos y acciones que se deriven de este encuentro.

Esta reunión será la primera de una serie de importantes eventos que harán de 2021 un gran año para la naturaleza y el clima, marcando el rumbo de las decisiones transformacionales que se requieren implementar durante esta década. Por eso, hacemos un llamado a los gobiernos de la región para que este escenario permita avanzar hacia una Recuperación Verde, Justa y Resiliente, con planes de estímulos y recuperación, que reconozcan a las soluciones basadas en la naturaleza como una alternativa para ayudar a enfrentar la crisis de la naturaleza y el clima, que ofrece la oportunidad de crear empleos.

América Latina y el Caribe es una región particularmente vulnerable a los efectos económicos, ambientales y sociales del COVID-19. Por esto, avanzar en esta senda permitirá a los países de la región reducir el riesgo de agudizar, hasta un punto de no retorno, las crisis ambientales, económicas y sociales” señaló Ximena Barrera Rey, Coordinadora de Política de América Latina de WWF.

Es prioritario que los países de la región inicien y fortalezcan un amplio diálogo para establecer los cimientos alrededor de nuevos modelos de desarrollo regional en el marco de plataformas existentes como el Pacto de Leticia, la Alianza del Pacífico, entre otros, que nos permitan cumplir con objetivos sociales y medioambientales hacia un Nuevo Acuerdo por la Naturaleza y las Personas.

La valoración de la naturaleza en los países de América Latina y el Caribe será la base de una sociedad saludable y una economía próspera que contribuirá al cumplimiento de la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Un punto central para estos nuevos modelos de desarrollo será detener la pérdida y degradación de ecosistemas naturales -hábitat de especies icónicas para el continente como el jaguar- garantizando el cumplimiento de los derechos y la continuidad de los medios de vida de los territorios indígenas locales.

Asimismo, WWF invita a los Gobiernos de América Latina a adherirse y fortalecer la implementación del  Compromiso de Líderes por la Naturaleza del cual hacen parte varios países latinoamericanos- Antigua & Barbuda, Barbados, Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y las islas de Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas-. Algunos de los temas fundamentales a considerar son:

El Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe será también una oportunidad para hablar sobre biodiversidad. Este año se realizará la quinceava Conferencia de las Partes (COP-15) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) en la que se negociará un nuevo Marco Mundial para la Diversidad Biológica. WWF insiste en la necesidad de aprovechar el Foro para promover el compromiso político de la región para adoptar un marco global en favor de la Naturaleza y las Personas que sea ambicioso, integral y medible. Esto con el fin de lograr la acción urgente y transformadora que se requiere a nivel global para tener un balance positivo en la naturaleza hacia 2030.

WWF ha puesto a disposición de los Gobiernos y actores interesados el documento denominado Plan de Kunming para la Naturaleza y las Personas construido a partir del documento de negociación. La visión para 2030 es detener y revertir la pérdida de biodiversidad con el fin de lograr un mundo con un balance positivo para la naturaleza, encaminándola hacia su recuperación, en beneficio de todas las personas y el planeta.

La organización ambiental también invita a los gobiernos que aún no han presentado su Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) actualizadas, a comprometerse a presentarlas este año y a que sean ambiciosas,  alineadas a sus Estrategias de Largo Plazo para la Descarbonización, y que incluyan Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN). Las SbN, entendidas como acciones para proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar ecosistemas naturales o modificados y que abordan los desafíos sociales de manera efectiva, proporcionando simultáneamente beneficios para el bienestar humano y la biodiversidad, permiten integrar las diferentes dimensiones del desarrollo sostenible: la económica, social y medioambiental, y así atender las causas transversales del cambio climático. De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el 37% de la mitigación necesaria para alcanzar el objetivo de 1.5°C del Acuerdo de París, entre el 2020 y el 2030, puede ser alcanzado mediante  las SbN.

Aunque los países han adoptado acuerdos para limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5 °C para finales de siglo, las acciones para cumplir con este objetivo no han sido suficientes y hoy se estima que la temperatura media global ha aumentado aproximadamente 1°C desde tiempos preindustriales. La actualización de las NDC representa una oportunidad para aumentar la ambición de los compromisos climáticos y dar cumplimiento a los acuerdos hechos en el marco del Acuerdo de París con miras a avanzar en los compromisos para la COP 26.

Desde WWF reiteramos la importancia de ratificar el Acuerdo Global de Plásticos, un instrumento internacional y holístico que pretende acelerar la transición hacia una economía circular para el plástico y permitir a los gobiernos y a las empresas avanzar alineados, mientras tienen un impacto positivo para atender la crisis climática. Este Acuerdo es una herramienta flexible que respondería a los contextos específicos de los países.

Se espera que este año, durante el quinto período de sesiones de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA-5), se presente una resolución para iniciar negociaciones sobre dicho tratado, por lo que el XXII Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe representa una importante oportunidad para que la región avance en esta temática.

Por todo lo anterior, WWF urge a los países de la región a seguir impulsando e implementando este tipo de procesos concretos hacia la sostenibilidad, y a mostrar su liderazgo a partir de anuncios y compromisos reafirmando el llamado por una mayor ambición y transformación.

Acciones como una fuerte ambición hacia la negociación final del Marco Global de Biodiversidad post-2020 y el fortalecimiento de las SbN en la actualización de la NDC contribuirán a una recuperación verde, justa y resiliente.

“El 2021 puede ser un punto de inflexión para la naturaleza, el clima y las personas, por lo que la región necesita avanzar en un profundo proceso de reflexión sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza, las desigualdades sociales y los riesgos asociados a los modelos de desarrollo económico actuales” señaló Roberto Troya, Director Regional de América Latina de WWF.

 XXII Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe: una oportunidad para aumentar la ambición climática y la protección de la naturaleza cuando el mundo necesita una recuperación verde, justa y resiliente.

El próximo 1ro y 2 de febrero se llevará a cabo el XXII Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe con el objetivo de que las autoridades ambientales de la región discutan los desafíos y oportunidades de acción de las agendas de clima, biodiversidad y desarrollo sostenible. Este espacio se establece como el primero de una serie de importantes reuniones y eventos, que harán del 2021 un gran año para la naturaleza y el clima marcando el rumbo para la próxima década.

Bajo la presidencia de Barbados y con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Foro ha priorizado una agenda de dos días que incluye temas coyunturales, como: el rol de la naturaleza y la restauración de ecosistemas en la construcción de una recuperación sostenible, la economía circular, y la prevención de contaminación. Desde WWF celebramos la intención de abordar estos temas que resultan prioritarios no sólo para la región, sino para el mundo y manifestamos todo nuestro apoyo para la implementación de los compromisos y acciones que se deriven de este encuentro.

En el marco de estas prioridades, hacemos un llamado a los gobiernos latinoamericanos y caribeños a:

1. Avanzar hacia una Recuperación Verde, Justa y Resiliente

América Latina y el Caribe es una región particularmente vulnerable a los efectos económicos y sociales del COVID-19. Las altas tasas de desigualdad, desempleo y pobreza han contribuido a la profundización de una crisis social que ha tenido un alto impacto sobre la vida de las personas. Por esto, avanzar hacia una recuperación verde, justa y resiliente permitirá a los países reducir el riesgo de agudizar, hasta un punto de no retorno, las crisis sociales, ambientales y económicas de la región.

Nos encontramos ante la oportunidad de que la región inicie un amplio diálogo para establecer los cimientos alrededor de nuevos modelos de desarrollo regional, que nos permitan cumplir con objetivos sociales y medioambientales, y desarrollar un verdadero Nuevo Acuerdo por la Naturaleza y las Personas. Es decir, debemos consagrarnos hacia una transición justa y verde que conduzca a economías de baja emisión de carbono, ambiental y socialmente sostenibles, que generen nuevas fuentes de trabajo, equidad e inclusión social, justicia social, que estén orientadas hacia la erradicación de la pobreza en la región, al mismo tiempo reviertan la pérdida de la biodiversidad y enfrenten el cambio climático. La valoración de la naturaleza en los países de América Latina y el Caribe será la base de una sociedad saludable y una economía próspera que contribuirán al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los planes de estímulo y recuperación ofrecerán a los países de América Latina y el Caribe la oportunidad de situar a las personas y la naturaleza en el corazón del proceso de recuperación económica, por lo que estos deben procurar avanzar en soluciones que hayan demostrado proporcionar beneficios para las personas y la naturaleza, por ejemplo:

●       Alinear los flujos financieros públicos y privados hacia oportunidades de inversión sostenible.
●       Generar nuevas y diversas fuentes de empleo con bajo impacto en carbono y que procuren la protección de la naturaleza.

●       Invertir en transformaciones sectoriales (sector energético, agrícola, etc.) e innovaciones tecnológicas que hagan frente a los impactos del cambio climático para reducir la desigualdad y la vulnerabilidad de las poblaciones.

●       Detener la deforestación y la degradación de los bosques, garantizando el cumplimiento de los derechos y la continuidad de los medios de vida de los territorios indígenas locales.

●       Generar oportunidades a través de la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad, incluyendo la implementación de soluciones basadas en la naturaleza para enfrentarse a cuestiones sociales y medioambientales.

 2. Liderar negociaciones ambiciosas para el Marco Mundial de la Diversidad Biológica post-2020

En el 2021 se llevará a cabo la quinceava Conferencia de las Partes (COP-15) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un espacio en el que países de todo el mundo discutirán y negociarán un nuevo Marco Mundial para la Diversidad Biológica  (MMDB) posterior al 2020 que se constituirá como la hoja de ruta hacia la acción urgente y transformadora que se requiere a nivel global para lograr un balance positivo en la naturaleza hacia 2030.

 Al respecto, WWF ha hecho un análisis juicioso por medio del cual se ha determinado que el borrador actual del plan de biodiversidad de la ONU puede ser más ambicioso y completo para abordar la crisis mundial de la naturaleza. Bajo este contexto, WWF ha desarrollado un documento de debate, denominado Plan de Kunming para la Naturaleza y las Personas,  en el cual se presentan las propuestas de WWF para que el Marco Global de Biodiversidad post 2020 que sea transformador, integral y medible, listo para su implementación en cuanto fuese aprobado. El plan propone una visión para 2030 de detener y revertir la pérdida de biodiversidad con el fin de lograr un mundo con un balance positivo para la naturaleza, encaminándola hacia su recuperación, en beneficio de todas las personas y el planeta. Para este fin se proponen 6 objetivos medibles en ecosistemas, especies, uso sostenible, beneficios de la naturaleza para todas las personas, acceso y participación en los beneficios a partir de recursos genéticos y recursos y apoyo para la implementación. Los objetivos se apoyarán en 23 metas de Kunming medibles que abordan problemas en los que se requieren acciones concretas y medibles de aquí a 2030.

Ponemos a disposición de los gobiernos latinoamericanos este documento en un momento en el que los países nuevamente se preparan para reiniciar las conversaciones sobre un marco de biodiversidad que quedaron pospuestas a raíz de la pandemia. Esperamos que el documento sea útil e inspire a las Partes a diseñar y adoptar un marco en favor de la Naturaleza y las Personas, dando continuidad al Compromiso de Líderes por la Naturaleza del cual hacen parte varios países de la región, como: Antigua & Barbuda, Barbados, Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y  las islas de Santa Lucía y San Vicente, y las Granadinas.

 3.Ratificación del Acuerdo Global de Plásticos

 América Latina y el Caribe es una región fuertemente afectada por la contaminación plástica. Según el informe Perspectivas de Gestión de Residuos para América Latina y el Caribe (2018) alrededor de 145.000 toneladas/día de residuos se depositan en vertederos abiertos, incluidas 17.000 toneladas/día de residuos plásticos. Esto se ha convertido en una alarmante problemática, considerando que la región alberga 5 de los países con mayor biodiversidad del mundo. De hecho, el río Amazonas, que atraviesa 9 países de Suramérica, se encuentra entre los 20 más contaminados por plásticos del mundo.

En ese sentido, el Acuerdo Global de Plásticos como un instrumento internacional y holístico pretende acelerar la transición hacia una economía circular para el plástico y permitir a los gobiernos y a las empresas avanzar alineados, mientras  tienen un impacto positivo para atender la crisis climática. Este Acuerdo es una herramienta flexible que respondería a los contextos específicos de los países y que permitiría la flexibilidad necesaria para abordar los problemas que enfrenta determinado país.

Se espera que este año, durante el quinto período de sesiones de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA5), se presente una resolución para iniciar negociaciones sobre dicho tratado, por lo que el XXII Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe representa una importante oportunidad para que la región avance en esta temática.

4.Contribuciones Nacionalmente Determinadas ambiciosas con Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN)

 A medida que las temperaturas aumentan a 1,5°C de calentamiento, los efectos sobre la naturaleza pueden ser irreversibles. Sin embargo, no estamos haciendo lo suficiente para evitar estos cambios. Aunque los países han adoptado acuerdos para limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5 °C para finales de siglo, las acciones para cumplir con este objetivo no han sido suficientes y hoy se estima que la temperatura media global ha aumentado aproximadamente 1°C desde tiempos preindustriales.

 En ese sentido, la actualización de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés) representa una oportunidad para aumentar la ambición de los compromisos climáticos y así dar cumplimiento a los acuerdos hechos en el marco del Acuerdo de París.

 La inclusión de Soluciones basadas en la Naturaleza -entendidas como acciones para proteger, gestionar de forma sostenible y restaurar ecosistemas naturales o modificados, que abordan los desafíos sociales de manera efectiva y adaptativamente, proporcionando simultáneamente beneficios para el bienestar humano y la biodiversidad  (UICN, 2016)- permitirá abordar simultáneamente las diferentes dimensiones del desarrollo sostenible: la económica, social y medioambiental, y así abordar las causas transversales del cambio climático. De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el 37% de la mitigación necesaria para alcanzar el objetivo de 2°C del Acuerdo de París, entre el 2020 y el 2030, puede ser alcanzado mediante Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN).

 En ese sentido, los países de la región deben seguir impulsando este tipo de procesos y mostrar el liderazgo a partir de los anuncios y compromisos reafirmando el llamado por una mayor ambición y acción. Acciones como una fuerte ambición en el Marco Global de Biodiversidad post-2020 y en la actualización de la NDC contribuirán a una recuperación verde y justa. El 2021 puede ser un punto de inflexión para la naturaleza climática y las personas, por lo que necesitamos avanzar en un profundo proceso de reflexión sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza, las desigualdades sociales y los riesgos asociados a los modelos de desarrollo económico actuales.

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Debajo de nuestros pies, y en el agua, está gran parte de la respuesta a la crisis planetaria

Suelo y agua sanos, planeta sano

Cada vez son más claros los vínculos entre los seres vivos y los demás elementos de los ecosistemas y su delicado equilibrio. Pero, ¿cómo se relacionan el suelo, el agua y el clima? Una de las causas del cambio climático es la acumulación de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, como el dióxido de carbono (CO2)Y, precisamente, el suelo tiene la capacidad de capturarlo. De ahí que un suelo sano –capaz de capturar carbono– sea fundamental para combatir el calentamiento global.

En sí, el carbono no es el problema, pues de hecho este elemento es la base de cualquier forma orgánica en el planeta. Pero para lograr que el carbono presente en la atmósfera llegue al suelo, es indispensable que las plantas actúen, tomando la energía solar y el CO2, y transformando el carbono en su combustible para crecer. Gracias a los microorganismos del suelo, el 40% de ese carbono se queda en las raíces de las plantas, al tiempo que les proporcionan a las plantas los nutrientes que éstas requieren. ¿Sabías que en un puñado de suelo hay más organismos que humanos que hayan habitado el planeta en toda su historia?

Pero la relación entre suelo y clima no termina allí. ¿Recuerdas la sensación de frescura al estar bajo un árbol en un día caluroso? Algo similar sucede con el clima en una región. Cuando el suelo tiene su cobertura vegetal, el agua que contiene se evapora a través de las plantas. Al generarse esta humedad, se atraen las lluvias, como parte del ciclo del agua. Mientras que un suelo desnudo se seca y, eventualmente, se erosiona, es decir, muere. ¿Vas comprendiendo lo determinantes que son para nuestro bienestar el suelo, el agua y el clima? El documental ‘Besa el suelo’, de Netflix, es una muy buena herramienta para entenderlo.


Buenas Prácticas Agrícolas (BPA)

El suelo es un complejo ecosistema, está vivo y es fundamental para el planeta y sus especies. También genera las fibras y alimentos para los humanos, y junto con el agua, son componentes irremplazables para la agricultura, ya sea la de subsistencia o la agroindustrial. Y aunque los impactos de estos tipos de agricultura en el suelo y el agua son diferenciados, lo cierto es que esta actividad ha causado el 80% de la deforestación en el mundo, principalmente para producir alimentos. Por ello, nuestro sistema alimentario es la mayor amenaza para el planeta y es urgente replantearnos cómo producimos y consumimos alimentos.

Ante esto, cada vez toman más fuerza las buenas prácticas agrícolas (BPA), que involucran desde rescate de conocimientos ancestrales y tradicionales, hasta investigación científica y desarrollo de técnicas. Algunas BPA le apuestan por construir una relación más equilibrada entre humanos y la tierra; otras buscan reducir los impactos en los ecosistemas y que, al mismo tiempo, se mantenga o se mejore la productividad.

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Experiencias en el departamento del Magdalena

Uno de los grandes problemas que generan las actividades agroindustriales es, por un lado, el arado del suelo que lo debilita; también el uso de agroquímicos, pesticidas y herbicidas en los cultivos para “protegerlos” y aumentar la productividad. Por ejemplo, en promedio, hoy se usan 2.6 veces más de nitrógeno aplicado (como nutriente) para obtener una fanegada de grano que en 1960. Esto demuestra que la forma como los humanos hemos producido alimentos a gran escala en las últimas décadas ha degradado el suelo y disminuido su fauna y microorganismos. Por lo tanto, es necesario migrar hacia la sostenibilidad a través de alternativas como las BPA.

El proyecto “Producción de banano convencional ambiental y socialmente sostenible en Colombia y Ecuador”, liderado por WWF y financiado por la cadena alemana de supermercados EDEKA explora estas alternativas. En el país, se desarrolla en las cuencas de los ríos Frío y Sevilla, subregión norte del departamento del Magdalena. “Entre las 77 BPA que implementan las 12 fincas bananeras con las que trabaja el proyecto, se cuentan varias asociadas a una mejor gestión del suelo y del agua en su operación”, explicó Dora Milena Zapata, especialista en Gobernanza y Planificación intersectorial de WWF Colombia.

Debido a que el uso de agroquímicos contamina cuerpos de agua superficiales (ríos, quebradas, etc.) y subterráneas, varias de las BPA implementadas desde este proyecto buscan la reducción o eliminación de su uso en estas fincas. Hoy se han vuelto a ver alevinos y peces pequeños y otras especies, tanto en canales y riachuelos que atraviesan las plantaciones, como en los ríos que colindan con algunas de las fincas. Y, aunque se trata de un ejercicio piloto, este tipo de experiencias son claves, pues, según nuestro Informe Planeta Vivo 2020, en los últimos 50 años, las especies de agua dulce se han reducido en un 84% en el mundo.

“Antes del proyecto aplicábamos entre 8 y 10 litros de herbicidas por hectárea. Hoy, algunas de las fincas que participan de esta iniciativa han reducido en 70% el uso de estas sustancias. Y hay otras fincas que los dejaron por completo”, explica Kellis Santiago Navarro, jefe Ambiental y Certificaciones de ASA. “Los suelos de estas fincas han mejorado: ya hay microorganismos y especies de flora y fauna en las zonas donde se ha venido restaurando”.

Mira este video:WWF- Buenas prácticas agrícolas en el sector bananero

La sostenibilidad hídrica: otro propósito de las BPA

En esta región, principalmente los sectores bananero, palmero y cafetero desarrollan actividades y son motores de su economía. Todos enfrentan riesgos frente a la disponibilidad de agua y, al tiempo, 45.000 habitantes dependen de los ríos Frío y Sevilla y sus aguas subterráneas para su consumo. En este escenario, surgió la Plataforma de Custodia del Agua (PCA), una iniciativa que articula instituciones públicas, organizaciones privadas y representantes de comunidades locales para contribuir a la sostenibilidad hídrica en el territorio.

Una de sus primeras iniciativas en campo desarrollará un proyecto de restauración de 53 hectáreas en las microcuencas de las quebradas Guandusaca y Palmichal, en el corregimiento de San Pedro de la Sierra (Ciénaga, Magdalena), a través de acuerdos voluntarios de conservación e incentivos con caficultores que tienen sus fincas en la zona. El propósito es incrementar la diversidad de especies vegetales y aportar al mejoramiento del ecosistema y su capacidad para regular el agua, así como retener sedimentos.

“En este proyecto, además Parques Nacionales Naturales y la Asociación de Cafeteros, se han sumado fundaciones empresariales bananeras que, a través del trabajo de la PCA, han ido entendiendo que la cuenca es una sola y que, si se busca mejorar la disponibilidad de agua en la zona baja, es importante restaurar y conservar las áreas cuenca arriba. Esto también hace parte de las buenas prácticas que ayudan en la recuperación del suelo y a una mejor gestión del agua”, concluyó Dora Milena.

BPA como las implementadas en estos proyectos no solo buscan que haya una mejor disponibilidad de agua para las personas y sus actividades productivas, sino que el agua disponible esté limpia y sea de calidad, para que así ayude a mantener ecosistemas, cultivos y alimentos saludables., pues un suelo y agua sanos equivalen a gente sana.

La Ciudad Positiva con información de WWF.