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Los jóvenes de Manizales conmemoraron su Día Internacional sembrando 50 árboles

Juan José López observa un parque de su barrio, La Enea, y lo imagina con más árboles en un futuro. “Solo tiene uno grande y alto”, cuenta. Hoy dio un paso firme en la materialización de ese anhelo, pues sembró un árbol en dicho punto. “Es una contribución al medioambiente”, señala el miembro de la mesa medioambiental de la Plataforma Juvenil.

Fue una de las 50 plantaciones que se realizaron durante el día en puntos de la ciudad. Los árboles los entregó Chec, gracias a una gestión de la Oficina de Infancia, Adolescencia y Juventud y la Plataforma Juvenil, labor alineada a las acciones de cuidado ecológico que son filosofía de la Manizales Más Grande.  

Los árboles se repartieron ayer y cada joven lo plantó en un lugar de su entorno, cumpliendo los protocolos de bioseguridad. También se hizo entrega a la Defensa Civil. Ellos recibieron una instrucción virtual sobre cómo realizar el procedimiento, una forma verde y sostenible de festejar el Día Internacional de la Juventud que se conmemoró hoy. “Invitamos desde Plataforma Juvenil a no contaminar el medioambiente”, mencionó Juan José.

Ángela María Salazar Silva, directora de la Oficina de Infancia, Adolescencia y Juventud, dijo sobre la actividad: “con estos procesos ratificamos nuestro compromiso como administración y como ciudad con el medioambiente, con una Manizales más sostenible. Esperamos de aquí en adelante realizar más acciones de este tipo”.

Dato de interés

  • La Semana de la Juventud 2020 continúa hasta el viernes 14. En esta ocasión se adelanta de manera virtual, debido a las medidas sanitarias.

La Ciudad Positiva con información de la Alcaldía de Manizales.

Las comunidades indígenas y campesinas son cruciales para conservar los bosques

Un nuevo informe del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED) con el apoyo de WWF pide que se reconozca el rol de los pueblos indígenas y comunidades locales en la gestión forestal, destacando que sus modelos locales de gobernanza ayudan a proteger los bosques.

Más de una cuarta parte de los bosques del mundo, es decir, alrededor de 3.800 millones de hectáreas, es gestionada por pueblos indígenas, comunidades locales (IPCL) y pequeños usuarios forestales. Su contribución es tan importante que, por ejemplo, los bosques situados en territorios indígenas y áreas protegidas de la cuenca del Amazonas, solo han registrado una pérdida del 17% durante los últimos 15 años.

Pero estos importantes esfuerzos por la conservación de los territorios y su biodiversidad pasan desapercibidos; una realidad que evidencia el informe ‘Silvicultores Invisibles: evaluación de enfoques para un mayor reconocimiento y difusión del manejo forestal sostenible por parte de las comunidades locales’ *, realizado por el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED) con el apoyo de WWF.

Este documento no solo presenta mejores estrategias de verificación del manejo forestal sostenible (MFS) en los países tropicales para ayudar a reconocer y difundir el trabajo que hacen las comunidades locales para detener la destrucción forestal, sino que evalúa lo exitosa que puede ser la creación de medios de vida a partir de los bosques tropicales del mundo para evitar la deforestación, la degradación de los hábitats y la pérdida de biodiversidad.

Sobre el informe, Julia Young, directora de Transformación Global del Sector Forestal de WWF Internacional, señala que “esperamos que estimule la reacción sobre cómo podemos avanzar juntos para detener la deforestación, impulsar la innovación empresarial, la generación de ingresos locales y mejorar los medios de vida sostenibles».

Young añade que los hallazgos del estudio demuestran la necesidad de encontrar mejores y más innovadoras formas de administrar y verificar la silvicultura controlada localmente, por ejemplo, mediante las nuevas tecnologías y las herramientas de monitoreo. 


Silvicultura sostenible

Duncan Macqueen, uno de los autores del informe e investigador principal sobre bosques del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED), explica que la silvicultura sostenible es imposible si no se involucra a los pueblos indígenas y las comunidades locales, pues su presencia en el terreno los convierte en la mejor opción para el manejo de los bosques.

Nuestra investigación encontró una gran variedad de prácticas comunitarias que permiten que las personas y los bosques prosperen. Los gobiernos, empresas y organizaciones deben fortalecer las organizaciones de pueblos indígenas y comunidades locales para expandir sus prácticas y proteger los bosques del mundo”, dice, y añade que esta es la clave para salvar la biodiversidad con compasión y justicia para ellos.

En ese sentido, el informe señala que aunque la certificación de manejo forestal de terceros puede ser útil para difundir la Gestión Forestal Sostenible Industrial (empresas de gestión forestal medianas y grandes), pero en el caso de la silvicultura comunitaria, que vende principalmente sus productos en los mercados locales, se necesitan modelos diferentes.

WWF y el manejo sostenible de los bosques

En Colombia, WWF —con el apoyo del programa Visión Amazonia y la Fundación Príncipe Albert II de Mónaco— ha venido trabajando en el manejo forestal sostenible través del programa ‘Exploradores Forestales’, que desde 2017 capacita a los líderes comunitarios locales de Caquetá y Guaviare para proteger y restaurar sus bosques, así como a tomar decisiones enfocadas en el uso económico sostenible del bosque.

Hasta el momento 75 campesinos que antes derribaban el bosque, se han convertido en guardianes del bosque amazónico y multiplican el conocimiento adquirido.

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Por otro lado, desde 2018, WWF —junto a la Fundación Puerto Rastrojo — se ha dedicado a trabajar con las comunidades indígenas de La Chorrera (Amazonas) para unir los conocimientos tradicionales con la ciencia. ¿El objetivo? Mapear el territorio ancestral para reconocer los recursos naturales, utilizarlos de manera sostenible y evitar su desaparición.

Hoy, estas comunidades no solo conocen el riesgo de transformación de los bosques que habitan, los servicios ecosistémicos que han perdido y las consecuencias que tendría el hecho de no actuar a tiempo, sino que han avanzando en un manejo más estratégico de su territorio.

*‘Silvicultores invisibles’ es parte de una serie de trabajos de investigación bajo el nuevo programa Forests Forward de WWF, que involucra a diversas organizaciones y grupos para mejorar el manejo forestal y el comercio responsable en todo el mundo, además de implementar enfoques innovadores para conservar y aumentar, a largo plazo, los beneficios de bosques productivos ricos en biodiversidad y paisajes forestales saludables para las personas.

Acceda al resumen ejecutivo del estudio y a la investigación completa.
Más acerca de Forests Forward en: https://forestsforward.panda.org/

La Ciudad Positiva con información de WWF.

Grupo Ecopetrol arrojó utilidades por $158 mil millones en el primer semestre del 2020

El Grupo Ecopetrol reveló este martes que durante el primer semestre de 2020 sus utilidades ascendieron hasta los $158 mil millones y un EBITDA de $7.3 billones.

“En respuesta a la emergencia sanitaria por el covid-19, adaptamos nuestras operaciones priorizando el cuidado y la seguridad de nuestros empleados y contratistas, a través de estrictos protocolos de bioseguridad y medidas de prevención, tanto en las zonas de operación como en el trabajo remoto”, señala la petrolera en su informe.

Como parte de su compromiso con el país, el Grupo Ecopetrol continuó destinando recursos a inversión social para hacer frente a la pandemia, por un acumulado de $88.000 millones a la fecha, los cuales incluyen: ayudas humanitarias, entrega de elementos de protección personal y limpieza, aportes solidarios para familias vulnerables, entregas de equipos médicos para el fortalecimiento del sistema de salud, vinculación al programa ‘Comparto mi Energía’, para apoyar en el pago del servicio de energía de familias de estrato 1 y 2; a la campaña ‘Ayudar Nos Hace Bien’, en beneficio de las familias más vulnerables e iniciativas en tecnología e innovación para dotación médica.

Así mismo, se continuó con la estructuración del programa de reactivación económica, el cual tiene como fin apoyar a las entidades territoriales en la implementación de proyectos de corto plazo para generar ocupación productiva local.

“Como parte de esta iniciativa y para aliviar la crisis financiera de nuestros pequeños y medianos proveedores, Ecopetrol implemento´ anticipos o “pronto pago” sin descuento por cerca de $60.000 millones mensuales, lo que les ha permitido preservar sus actividades económicas, apalancar su flujo de caja, mantener el empleo y mitigar el impacto derivado del covid-19”, recalca.

Comité de Crisis

Frente a la emergencia sanitaria ocasionada por la pandemia, se mantuvo el el Comité de Crisis de covid-19, desde el cual se han desplegado los protocolos y lineamientos para la prevención, control y mitigación de los efectos de la pandemia sobre el personal y para el aseguramiento de la continuidad de las operaciones de la compañía en medio de esta emergencia.

Igualmente, desde el Comité de Crisis de Precios del Petróleo se ha desplegado el plan de contingencia financiero con el que se ha gestionado el impacto económico por la caída de los precios internacionales del petróleo y los cambios en la demanda.

Como respuesta a lo anterior, y en tiempo récord, se actualizó el Plan de Negocio 2020–2022, el cual responde a la crisis y protege la sostenibilidad del negocio hacia adelante.

Del nuevo plan se destaca: una inversión orgánica de US$11.000 millones – US$13.000 millones, de los cuales entre US$3.000 millones y US$3.400 millones se invertirán en 2020, inversión similar a la del 2019 y superior a la cifra anunciada en mayo.

Así mismo, la producción se mantuvo por encima de los 700 mil barriles de petróleo equivalente por día (kbped).

Exploración

En la campaña exploratoria, durante el primer semestre, el Grupo y sus socios completaron la perforación de siete pozos, cinco en Colombia y dos en Brasil.

Por su parte, Ecopetrol y Shell continúan avanzando en los proyectos COL-5, Purple Angel y Fuerte Sur, destacando que durante este segundo semestre se iniciarán las actividades de monitoreo ambiental necesarias para perforar el primer pozo delimitador en el 2021.

(Con información de Ecopetrol)

Guardaparques: la primera línea de defensa de nuestra biodiversidad

Ayer, en el Día Mundial del Guardaparques, compartimos las experiencias de tres personas que desde Boyacá, Risaralda y Arauca se encargan de cuidar los ecosistemas y las especies de nuestro país.


Primero las frutas que la minería

Sin haber recibido nombramientos oficiales, Francisco Zambrano eligió ser el guardaparque del Distrito Regional de Manejo Integrado Cuchilla Mesa Alta, un área protegida de 685,89 hectáreas, ubicada entre los municipios de Nuevo Colón y Tibaná, Boyacá. “Soy un apasionado por la conservación, el libre desarrollo de la naturaleza, la convivencia y el disfrute de la riqueza que tengo alrededor, y eso me he motivado a defender este territorio, localizado en el jardín frutícola de Colombia”, dice orgulloso.

Cuando dice ‘defender’, se refiere a los años que dedicó a socializar con su comunidad las posibles consecuencias de cambiar los cultivos de peras, manzanas, uchuvas, lulos y papayuelas, por minas para la explotación del manto de carbón que tenían a sus pies. “Con otras personas de municipios vecinos como Tibaná, Jenesano y Ramiriquí, también afectados por las concesiones de licencias para la explotación minera, nos dimos a la tarea de mostrar que lo más valioso que teníamos era nuestra producción frutícola”.

Después de que lograran “tumbar” algunas licencias de explotación, Francisco se dedicó a trabajar con toda su comunidad por la creación del área protegida. “Ese fue un proceso largo. Pasaron 14 años y tuvimos el apoyo de dos directores de Corporación Autónoma Regional de Chivor (Corpochivor). Finalmente en 2019 recibimos la declaración. Y esto es muy importante porque este es un lugar que provee de agua a casi 20 acueductos veredales”, explica.

Añade que las prácticas de producción sostenibles, el ecoturismo y la recuperación de zonas deforestadas aledañas al área protegida —en la que habitan 83 especies de vertebrados y 72 especies de plantas—, hoy son los focos del desarrollo comunitario y de su trabajo como guardaparques, esa labor “solitaria y filantrópica” que eligió por la satisfacción de darle a su comunidad un entorno saludable.

“Ser guardaparque es uno de los trabajos más bonitos que existen”

“Mi papá cazó especies que yo no conocí y yo tal vez cacé especies que mis hijos no conocerán, pero mi gran orgullo es que ellos nunca no han cogido escopetas ni caucheras”, dice Ovidio Ledesma, guardaparque del Distrito de Manejo Integrado (DMI) Planes de San Rafael (Santuario, Risaralda). Lo cuenta con la tranquilidad de que, gracias a los programas de educación ambiental que desde hace más de 20 años se han dado en su comunidad, los jóvenes y niños han crecido con la idea sólida de proteger los recursos naturales.

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Esa mentalidad de sus hijos, dice, es algo que él no tuvo en su infancia, “porque solo estudié hasta quinto de primaria y nunca me enseñaron algo más allá de que ‘el árbol tiene tallo, flores y frutos’. Además, salía de cacería con mi papá porque la carne de la que nos alimentábamos era de animales de monte. No éramos conscientes de que las especies se agotaban, pensábamos que siempre iban a estar ahí cuando las necesitáramos”.

Sin embargo, su vida cambió cuando sus hijos empezaron a reprocharle sus jornadas de caza y cuando supo que la Corporación Autónoma Regional de Risaralda necesitaba un nuevo guardaparque para Planes de San Rafael. “Les envié una carta postulándome para el puesto porque me llamaba la atención las funciones del cargo: recorrer las fincas que había comprado la corporación para la conservación, controlar el ingreso al área, evitar que hubiera talas, incendios, cacería e invasión de personas…Al final me aceptaron”.

Y aunque los primeros años de trabajo le trajeron algunas diferencias con sus antiguos compañeros de cacería, Ovidio se concentró en los nuevos aprendizajes: “¡Yo cuándo había pensado que una hormiga era importante! Esta fue la oportunidad para empezar a entender la belleza del entorno en el que vivo”, explica, y añade que hoy puede decir que sus esfuerzos valieron la pena porque “no tenemos cazadores, invasiones ni talas. Puedo deleitarme viendo pumas y osos de anteojos, en lugar de escuchar que los cazaron”.

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Reflexionando sobre los cambios en su territorio, pero sobre todo en su transformación personal, Ovidio concluye que, a través de la educación y de las oportunidades laborales asociadas con la naturaleza, es posible vivir en armonía. “Ser guardaparque es uno de los trabajos más bonitos que existen. El hecho de que estemos cuidando un árbol que le permita respirar aire puro a otros es solo una razón para hacer esto con mucho amor”.

La Ciudad Positiva con información de WWF