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La doctora” de los habitantes de calle

Angélica María Cardona Franco tiene 46 años de edad y lleva un mes y medio en el ecoparque El Arenillo, de Manizales, donde la Administración Municipal instaló un refugió para ayudar a los habitantes de calle durante la emergencia desatada por la covid-19.

Antes de llegar a este lugar, Angélica trabajaba cuidando carros. Su labor se desarrollaba en la carrera 24 y otras veces en la calle 19 del centro de la ciudad, cuidando los vehículos de la zona, para poder obtener su diario vivir.

Cardona Franco vivía en una residencia de Manizales pagando el día a día, debido a la emergencia sanitaria, la Policía Metropolitana le recomendó desplazarse al albergue que dispuso la Alcaldía municipal a lo cual accedió.

“La doctora”, como la denominan sus compañeros de albergue, estudio 7 semestres de medicina motivada por su mamá quien ejerció como oftalmóloga en la ciudad de Bogotá. Debido a las drogas, Angélica no pudo terminar su carrera universitaria.

“Estoy pendiente que todas las personas que se encuentren aquí estén bien«

 “Apenes llegué al albergue comenté que tenía conocimientos sobre salud y comencé a atender a las personas que más lo necesitaban. Aquí presto todos los servicios, desde bañar a un adulto mayor y ponerle su pañal, hasta ayudar con una curación”, manifestó Angélica María.

“La doctora” asegura que su vida dio un giro de 180 grados tras su adicción. Considera que el momento que estamos transitando es la oportunidad de iniciar de nuevo porque sabe que la vida le ha dado una nueva oportunidad, además siente que cada día su cuerpo se desintoxica de las drogas que por mucho tiempo consumió.

“Estoy pendiente que todas las personas que se encuentren aquí estén bien. Mis compañeros me aprecian, porque sienten una gran confianza en mí. Aquí todos nos estamos desintoxicando, es un proceso duro, pero sé que esto, por lo que estamos atravesando, no solo nos servirá a nosotros, sino al mundo entero” expresó Angélica María Cardona, quien además se ve feliz por prestar su servicio en salud.

Angélica todos los días se levanta temprano, se baña, se pone su delantal y se dispone a atender con amor de servicio a todas las personas que lo necesiten en el albergue. Después de esta experiencia y de que pase la emergencia su mayor anhelo es no volver a consumir alucinógenos.

Equipo de Redacción, La Ciudad Positiva (Con Información de la Alcaldía)

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